
Los hemos visto, sobre todo, en mobiliario urbano, en edificios… lugares en los que no hay mucho espacio para jardines convencionales.
De un tiempo a esta parte, los jardines verticales se han convertido en una tendencia en alza en la decoración de interiores.
Si deseas darle un toque orgánico a tu hogar, no es necesario cubrir toda la pared con un jardín vertical. Existen recipientes especiales que permiten colgar el jardín y que simule un objeto decorativo o incluso un cuadro.
Existen tiendas especializadas en las que puedes adquirir tu propio jardín vertical, bien completamente hecho, o por piezas para que seas tú mismo quien lo combine. Los hay con bases metálicas, de cerámica y de cartón; también los hay de forma cúbica o en tubo (como en la imagen).
Los únicos inconvenitentes de estos jardines verticales son que su precio es elevado, en función de la modalidad que uno elija, y que requieren de cuidados especiales para evitar que llenen la pared de humedad y que estén saludables.
Al margen de que uno pueda adquirirlo, otra opción muy interesante es el poder crear un jardín vertical, para lo cual hace falta tiempo y mucha creatividad.
Imagen: Flower Box









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